03 septiembre 2008

Luna Potato


Villa Potato ha pasado por las fases más diversas en estos diez meses. Al principio fue un almacén, con decenas de muebles y cajas dejados de cualquier manera en primer sitio que encontrábamos. Después pasó a ser conocida cariñosamente, y no sin algo de mala leche, como el hangar.

Meses más tarde, la casa entró en una nueva fase. La señora Potato intentó que el jardín dejara de parecer una jungla plantando todo lo que se le ocurrió y las estanterías llegaron por fin al salón. La casa empezaba a parecer un lugar decente... y, entonces, apareció ella.

La encontramos en una gasolinera volviendo de nuestras vacaciones en Alicante (ya se sabe: del chiringuito a casa y de casa al chiringuito). Estaba tirada en el asfalto, tomando el sol, impasible al paso de los coches.

"Aaaaaaaaaaaaaaaay, quéeeeeeeeeeeeeeeee moooooooooooooooooooooonaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. ¿No te parece preciosa, cari?". Antes de que pudiera responder, la señora Potato le estaba dando mi bocadillo de lomo con queso y derrochaba carantoñas. Mi señora nació con vocación de Hermanita de la Caridad... y yo pago el pato.

"Está abandonada. ¿Nos la quedamos? No podemos dejarla aquí". ¡Si yo lo único que quería cuando paré era combustible y un café! "Venga, mira qué maja es".

Desde entonces, el caos. No hay extremidad de mi cuerpo que no tenga su marca. Y Villa Potato, ¡ay!, parece un campo de batalla plagado de restos de bolsas de plástico, muebles heridos, playeros que aparecen en lugares insospechados y calcetines que misteriosamente prefieren estar con ella a permanecer en el cajón.

Ya no hay lugar seguro para la comida ni sofá que aguante limpio un solo día. El polvo inunda nuestro salón, que se convierte en parque acuático cada vez que entra en casa después de beber. Ha intentado adueñarse del ordenador, del teléfono, de los libros de la señora Potato. ¡¡Vivimos en tensión!!

Los amigos me dicen que no me preocupe, que es un cachorro, que se calmará con el tiempo. "¡¿Ah, sí?! Pues os la dejo hasta entonces".

Aún estoy esperando que alguno de ellos acepte.

3 Comments:

At 8.9.08, Anonymous Anónimo said...

Andaaaa¡¡,no será para tanto. Lo mismo es que necesita que la hagan un poco de caso. Nos pasa a todos.

 
At 8.9.08, Blogger Potato said...

Si no fuera porque sospecho que el anónimo no es tan anónimo igual aceptaba eso de que no es para tanto :P

 
At 8.9.08, Anonymous Anónimo said...

Si sólo fuese polvo y trozos de bolsas de plástico no estaría mal, el problema es una boca provista de 40 dientes empujados por una curiosidad insaciable. Nada está a salvo de ella, teléfonos,clicks,llaves,zapatillas etc.....

 

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