Despiste potato (II)
La señora Potato es una temeraria. El otro día me mandó a mí, ¡al señor Potato!, a hacerle un par de recados. Uno podría pensar que, después de tantos años, ya debería saber con quién está tratando. Sin embargo, de cuando en cuando me envía a la guerra, sin compasión.
Yo creo que lo hace por fastidiar, por verme sufrir, así que a veces me vengo y traigo las cosas que me apetece, que pocas veces tienen que ver con las que me ha encargado. Entonces la señora Potato se pone hecha una furia, jura y perjura que jamás me encargará nada y sale a cambiar todo lo que puede. ¡Tengo el poder!
A lo que iba. Estaba yo traquilamente tirado en el sofá viendo la última temporada de "24" cuando apareció la señora Potato con una lista de peticiones más larga que la de cualquier secuestrador. Me envió al centro comercial urbano más próximo para, según ella, "darme facilidades", pero el "regalo" estaba envenenado.
A pesar de que el aparcamiento del recinto en cuestión no es barato, decidí meter el coche en él por esto de la proximidad, las bolsas de plástico que se rompen y demás. Pero, ¡qué raro!, estaba lleno. Cinco vueltas por las calles de alrededor y una media hora después, conseguí dejar el coche en un aparcamiento cercano.
El centro comercial estaba a rebosar, claro. ¡Qué se puede esperar de un sábado de rebajas a las siete de la tarde! Definitivamente la señora Potato es el mal encarnado en forma de mujer. Me empujaron hordas de mujeres enloquecidas en la sección de señora y en la de caballero; me ignoraron en la librería; hice una cola interminable en la charcutería, en la pescadería, en la caja...
Cuando por fin taché todo lo que había en la lista, fui a la ventanilla de atención al cliente para conseguir mi aparcamiento gratis. Derrotado por la batalla, le entregué el ticket a la amable señorita que estaba detrás del mostrador y esperé paciente a que me entregara el que me permitiría volver a casa. Lo cogió, lo miró, me miró, intentó articular algo, lo volvió a mirar, me volvió a mirar y dijo con voz incrédula: "Perdone, pero el ticket no es de este aparcamiento. Corresponde al de la calle de al lado".¡Maldición! El mal puro, lo que yo les diga...

2 Comments:
Los muchachos y yo te echabamos de menos.
Está muy bien escrito, pero por algún motivo estaba esperando o parte de la venganza o algo de la lista o no sé qué.Sí,ya sé que el título era despiste pero lo mismo lo olvide por el camino.
Sea como fuere, me gusto.
Ciaooooooo
Tienes razón. Ésa era mi duda al escribirlo. Gracias por la crítica constructiva. El próximo será mejor (espero) :)
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