Regreso Potato
Sí, sí, sí. Ya lo sé. Soy un descastado, hace mil años que no sabéis nada de mí, no tengo perdón, bla, bla, bla. Estoy aquí, ¿no? Zanjemos la polémica y vayamos al grano. «¿A qué te has dedicado todo este tiempo, señor Potato?». Me alegro de que me hagáis esa pregunta. Pues...
Impresiona, ¿eh? Bueno, es una aventurilla más en mi historial. Uno tiene estas cosas, je. No, no seáis pesados. No firmaré autógrafos y no tengo entradas gratis.
Además, dejé el restaurante (me tenían esclavizado) y ahora me dedico a la pintura. De brocha gorda, claro. La señora Potato está entusiasmada con el cambio. La pobrecilla piensa que renovar el color de las paredes le saldrá gratis. ¡Y un jamón! No pienso trabajar gratis. ¡Por un salario digno, ya!
Y como no quiero que os dé un infarto con tanta emoción, el resto de asuntos lo dejo para otro día. Pronto tendréis más noticias. Puede que mañana, puede que en un mes o puede que pase otro año y pico. No prometo nada. Las estrellas de la gran pantalla somos así.

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